No hay casi nada mejor que dar un paseo relajado por el barrio cuando hace buen tiempo. No hace falta tener un plan fijo: a menudo, los mejores sitios se encuentran por casualidad. Desde locales de brunch superpopulares hasta pequeñas y acogedoras osterias, pasando por modernos restaurantes «fun dining», en esta parte de la ciudad hay opciones para todos los gustos. Y si tienes prisa, en la Sonnenallee puedes comprar el viral sándwich de kunafa para llevar. En cambio, si tienes algo más de tiempo y quieres quedarte un rato, encontrarás lo que buscas en la nueva cafetería «Art und Seele», en la Donaustraße 106: un lugar que no solo es acogedor, sino que te hace sentir como en tu propia sala de estar.

Nada más entrar queda claro: aquí hay mucho más que solo café. El espacio parece cuidadosamente decorado, casi como un moodboard habitable. Las lámparas vintage lo bañan todo con una luz cálida, las plantas cuelgan del techo y las paredes están decoradas con obras de arte. Todo tiene un aire personal, un poco juguetón y a la vez tranquilo: un lugar en el que automáticamente te relajas.
La oferta también encaja a la perfección en este ambiente. Además de café y té , hay una selección de postres caseros, desde bollería esponjosa hasta pequeños postres que son casi demasiado bonitos para comérselos. No es un concepto recargado, sino justo el tipo de selección que invita a quedarse.

Lo más interesante: detrás de la cafetería están los mismos dueños que del Savo Bar. Eso significa que el local se transforma casi imperceptiblemente a lo largo del día: por la mañana, una cafetería tranquila; por la noche, un sitio donde tomar unas copas de verdad. Una combinación que encaja a la perfección en el barrio.
En cuanto sale el sol, se abren las ventanas que dan a la calle y el espacio interior y exterior se funden. La Donaustraße se convierte en un escenario lleno de vida: la gente se sienta, pasa por delante, se detiene… ese ambiente típico de Neukölln que es difícil de planificar, pero que aquí surge de forma totalmente natural. Art und Seele es, por tanto, uno de esos lugares a los que en realidad solo quieres pasar un rato a tomar un café, pero al final te quedas mucho más tiempo del previsto.