Un paseo por Berlín puede ser como una búsqueda de todo tipo de pisos de famosos. El antiguo piso compartido de David Bowie está en Schöneberg, y la casa natal de Marlene Dietrich también se encuentra en el centro de Berlín. Karl Lagerfeld también ha dejado su huella en la capital. La espectacular «villa» asociada a él es el actual Schlosshotel de Grunewald. Antes se llamaba Palais Pannwitz.
Lo primero es lo primero: el Schlosshotel no es la residencia personal de Karl Lagerfeld, sino una propiedad histórica cuyo interior fue diseñado exclusivamente por él en los años noventa. Hoy en día, el hotel sigue llevando su sello inconfundible. Si quiere experimentar un diseño especial, éste es su lugar.
Lujo extremo y estética histórica
El edificio se construyó en 1912 como Palais Pannwitz en estilo renacentista italiano para el abogado y coleccionista de arte Walter von Pannwitz. En aquella época, era una de las residencias privadas más caras de Berlín.
Décadas más tarde, a mediados de los noventa, el palacio protegido se convirtió en un hotel de lujo. Y nada menos que Karl Lagerfeld fue el responsable de todo el diseño interior . Escenificó el edificio como un completo palacio de la corte. Su estilo extravagante es inconfundible.
El interior se caracteriza por el lujo extremo. Encontrará tejidos de terciopelo, muebles de caoba, chimeneas de mármol y valiosas pinturas al óleo. Una de las suites más exclusivas del hotel es la «Suite Karl Lagerfeld». Está completamente amueblada según sus diseños y suele ofrecer un balcón privado con vistas al jardín del palacio.
Un hotel con el «factor celebridad»

El hotel se hizo famoso en toda Alemania en 2006, cuando la selección alemana de fútbol se alojó en él durante la Copa del Mundo. Quizá recuerde que el famoso billete que utilizó el portero Jens Lehmann en la tanda de penaltis contra Argentina llevaba la firma del «Schlosshotel im Grunewald».
Y aunque el Schlosshotel está situado en el céntrico barrio berlinés de Gr unewald, está rodeado por un gran jardín a modo de parque. Sólo hay lo mejor para los numerosos y destacados huéspedes. Y eso también significa paz y recogimiento lejos del ajetreo de la ciudad.
La casa ha tenido una historia accidentada: de palacio privado renacentista a hotel, pasando por embajada. El diseño de Lagerfeld es sólo una de las muchas capas extraordinarias de este lugar histórico.