Berlín es un punto de encuentro de personalidades de renombre internacional. Acoge grandes festivales, conciertos de estrellas internacionales como Lady Gaga y las fiestas más legendarias en clubes de fama mundial como Berghain -al que el icono del pop español Rosalía llegó a dedicar un himno-. Pero también muchos rostros famosos proceden directamente de la capital: los DJ más solicitados de la actualidad, Keinemusik, son oriundos de Berlín. Sin embargo, una mirada al pasado muestra que Berlín solía ser mucho menos internacional y sólo unos pocos talentos llegaban al gran escenario. Marlene Dietrich fue una de las excepciones, conquistó Hollywood y se convirtió en uno de los mayores iconos del siglo XX. Aunque más tarde se asoció estrechamente con Estados Unidos y se hizo famosa allí, era originaria de Berlín. Tanto su lugar de nacimiento como su tumba se encuentran aún hoy aquí, pero pocos aficionados saben exactamente dónde.

Marlene Dietrich nació el 27 de diciembre de 1901 en la entonces Sedanstrasse 53 (hoy Leberstrasse 65), en el barrio berlinés de Rote Insel (Schöneberg ). Dio sus primeros pasos en los escenarios teatrales y cinematográficos de la capital, en una época de florecimiento cultural de la República de Weimar. Berlín sentó las bases de su carrera, su sentido del estilo y sus experiencias. Su gran éxito llegó en 1930 con la película «El ángel azul«, dirigida por Josef von Sternberg y rodada en Berlín y sus alrededores. En el papel de Lola Lola, encarnó una nueva imagen de la mujer: segura de sí misma, sensual e independiente. Tuvo un impacto duradero en la imagen pública de la mujer. Los teatros de variedades, cabarets y estudios cinematográficos de Berlín fueron el caldo de cultivo creativo de este estilo.
Poco después, Marlene Dietrich se trasladó a Hollywood, donde se convirtió en una estrella internacional, una de las pocas artistas alemanas que alcanzó fama mundial en el siglo XX. Sin embargo, su relación con Berlín terminó abruptamente con la llegada de Hitler al poder en 1933. Rechazó toda colaboración con la Alemania nacionalsocialista, aunque le ofrecieron altos honorarios y papeles importantes. Se nacionalizó estadounidense en 1939 y apoyó a los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Actuó en el frente para las tropas estadounidenses y habló públicamente contra Hitler, lo que le valió acusaciones de traición en Alemania.

Rara vez regresó después de 1945. Durante una gira en 1960, también hizo escala en Berlín, donde fue abucheada e insultada. Su reacción se hizo legendaria: «Si me llaman traidora en Alemania, ése es el mayor honor que pueden hacerme».
Marlene Dietrich pasó sus últimos años en París. En 1992, de acuerdo con sus deseos, fue enterrada en Berlín-Friedenau, cerca de la tumba de su madre. Su tumba se encuentra en el cementerio municipal III, en la calle Stubenrauchstraße, concretamente en la sección 34. Como puede verse, su casa natal no es una magnífica villa, sino una vivienda berlinesa corriente. Y su última morada tampoco está en una remota casa de campo, sino en un cementerio municipal del distrito de Tempelhof-Schöneberg.