Justo en el límite norte de Berlín se encuentra un fascinante paraje de naturaleza transformada: los campos de riego de Hobrechtsfelde. Donde hoy pastan vacas de las Highlands escocesas y las águilas marinas sobrevuelan el cielo, se encontraba antaño una de las mayores infraestructuras técnicas del Imperio. Hacia el año 1900, la población de Berlín se disparó literalmente.
Para hacer frente a las grandes cantidades de aguas residuales, el arquitecto municipal James Hobrecht diseñó un gigantesco sistema mediante el cual las aguas residuales sin tratar se bombeaban a través de tuberías de presión hacia los campos de los alrededores. A partir de 1908, las aguas residuales de la metrópoli se filtraron aquí. El suelo arenoso actuaba como filtro natural, mientras que la finca municipal de Hobrechtsfeldeaprovechaba las tierras ricas en nutrientes para la agricultura. No fue hasta mediados del siglo XX cuando el sistema llegó a sus límites, hasta que el vertido se suspendió definitivamente en 1985.
El dilema de la reforestación y los nuevos habitantes salvajes

Tras el fin del riego, la silvicultura se enfrentó a una tarea monumental. Se quería reforestar todas las tierras en barbecho, pero se topó con enormes barreras ecológicas. Debido al vertido de aguas residuales durante décadas, los suelos estaban extremadamente sobrefertilizados, contaminados con metales pesados y se secaban rápidamente sin el flujo constante de agua. Las plantaciones de árboles convencionales fracasaron estrepitosamente; los árboles jóvenes morían en masa en ese terreno contaminado. La solución la ofreció un cambio radical de mentalidad hacia un paisaje forestal semiabierto.
Para evitar que los arbustos robustos crezcan sin control, hoy se apuesta por cuidadores del paisaje de cuatro patas. Quien recorra la zona podrá descubrir caballos salvajes Konik, imponentes vacas Heck (una raza recuperada de las vacas primitivas) y majestuosos búfalos de agua. Estos animales mantienen cortas las praderas y crean un mosaico de claros, bosquecillos y estanques. Gracias a esta diversidad de biotopos, también se han reasentado especies de aves raras como el alcaudón común, la abubilla y numerosos anfibios.
Rutas hacia la naturaleza: cómo llegar y cómo disfrutar

Los campos de riego de Hobrechtsfelde son un destino ideal para quienes buscan descanso. La mejor forma de llegar a la zona, y la más respetuosa con el medio ambiente, es en transporte público. Desde el centro de Berlín, toma la línea S2 del S-Bahn hasta la estación de Berlin-Buch. Desde allí, un sendero para peatones y ciclistas bien señalizado te lleva en pocos minutos directamente al espacio natural. Como alternativa, la línea de autobús 893 lleva a los visitantes desde la estación de S-Bahn directamente a Hobrechtsfelde. Si vienes en coche, encontrarás un aparcamiento justo al lado del granero histórico, que hoy es el centro de visitantes. ¡Así que no esperes más y ven a disfrutar de la naturaleza!