La Puerta de Brandemburgo, el edificio del Reichstag, el Muro de Berlín y la East Side Gallery son algunos de los monumentos más famosos de la capital. Pero para los amantes de los ritmos oscuros, hay algo igualmente digno de ver en Berlín: los clubes de tecno. Aquí la regla es: nada es ordinario, nada es aburrido. Códigos de vestimenta poco convencionales, puertas estrictas e insólitas zonas al aire libre con aires de lago y playa crean un ambiente especial para las largas noches de verano. Ya hemos hablado de Berghain, KitKat, Sisyphos y Wilde Renate. Pero no hay que perderse un club con carácter propio: el ://about blank con su famoso «jardín de ruinas». Sigue leyendo y descubre más.

Paredes viejas, grafitis, sin carteles luminosos, sin glamour: así es la estética cruda de ://about blank. El club es una de las direcciones de culto de la ciudad y es sinónimo de anticomercio, subcultura y rebeldía. Este local está situado justo al lado de la estación de tren de Ostkreuz, en la frontera entre Friedrichshain y Lichtenberg. Tras la discreta fachada se esconde el verdadero secreto del club, o mejor dicho, su arma secreta: su jardín. Abre sus puertas de mayo a septiembre y se convierte en el escenario de largas noches de fiesta en la pista.
La amplia zona al aire libre, con varias plantas, estructuras de madera, bares y zonas para sentarse, parece un parque en ruinas o un patio de recreo postapocalíptico durante el día. Por la noche, sin embargo, la zona se transforma en un laberinto de luces y bajos, una escena que recuerda a las raves ilegales. Una organización perfecta y un sonido potente hacen de este «jardín de ruinas» un punto caliente legendario de la escena techno. Una mezcla de house, techno y música electrónica experimental le espera en ://about blank. El público es homosexual, político, de izquierdas y diverso. Pero blank es mucho más que un lugar de fiesta entre ruinas arquitectónicas: es también un espacio político que acoge regularmente actos solidarios, fiestas para recaudar fondos y talleres. El carácter clandestino se ha mantenido, y ahí reside precisamente su atractivo.