En pleno barrio de Wedding, en Berlín, se encuentra el barrio cultural «silent green», uno de los espacios culturales más fascinantes de la capital. Donde antes reinaban el silencio y el duelo, hoy bulle la vida creativa. El complejo de edificios, declarado monumento histórico, es un ejemplo paradigmático de cómo se puede reinterpretar la arquitectura histórica y transformarla de forma sostenible.
Silent Green, de crematorio a barrio creativo

La historia del recinto se remonta al año 1911. Por aquel entonces se construyó aquí el primer crematorio independiente de Berlín. Durante casi un siglo, el recinto sirvió como lugar de despedida, hasta que dejó de funcionar en 2002. Tras años de desuso, unos promotores privados se hicieron cargo del recinto y, a partir de 2013 , lo transformaron en un centro independiente de arte, música y cultura.
La arquitectura única se une a la atmósfera sacra en el Silent Green
Arquitectónicamente, el Silent Green impresiona por su lenguaje formal neoclásico y de aire sacro. El corazón del recinto lo forma la imponente sala de la cúpula octogonal. Con su magnífica acústica y la suave luz que entra, ofrece un marco evocador para vivir experiencias extraordinarias. Además, bajo tierra se extienden las antiguas salas mortuorias, que hoy sirven como espectaculares espacios de exposición. Esta combinación de austeridad histórica y uso moderno le da al lugar su carácter inconfundible, casi mágico.
Una oferta cultural muy variada
Como espacio cultural interdisciplinar, el Silent Green reúne las disciplinas más variadas. La programación abarca desde conciertos vanguardistas, proyecciones de cine y exposiciones de arte hasta lecturas, foros de debate y simposios. Además de los espacios para eventos, el barrio acoge numerosas empresas culturales y de medios de comunicación, entre ellas sellos discográficos, institutos de cine y proyectos artísticos independientes que tienen aquí su sede fija.
Gastronomía y desconexión en plena naturaleza

El recinto también tiene un gran atractivo gastronómico. El café-restaurante MARS , del propio recinto, te invita a quedarte un rato con su ambiente relajado, sus platos frescos y su café de primera calidad. El soleado patio interior y el jardín verde contiguo ofrecen un oasis de tranquilidad en pleno centro de la gran ciudad.
El barrio cultural Silent Green es un ejemplo impresionante de cómo un capítulo sombrío de la historia de la ciudad puede convertirse en un lugar de encuentro inspirador para gente de todo el mundo.