Tanto si eres amante de los perros como de los gatos -o de ambos-, sabemos que nuestros amigos de cuatro patas hacen que cada hogar sea más adorable y hermoso. Por eso nuestro trabajo consiste en cuidarlos bien. Esto incluye -especialmente en el caso de los perros- recoger lo que dejan en la calle y mantener el barrio limpio y agradable para todos. Sin embargo, esto se ha convertido en un grave problema en algunas poblaciones de Cataluña. Las quejas vecinales por las heces de los perros en las calles son incesantes y las campañas de concienciación apenas han surtido efecto. Por ello, el ayuntamiento recurre ahora a las pruebas de ADN para identificar a los dueños de los perros a través de las heces e imponer multas de hasta 500 euros.

En municipios catalanes como Parets del Vallès, Tordera, La Seu d’Urgell, Cerdanyola y Martorell se ha implantado un registro genético de perros. A cada perro se le asigna un perfil de ADN individual, que se almacena en una base de datos municipal. El sistema funciona de la siguiente manera: Los perros deben inscribirse en el registro obligatorio con una muestra de ADN. A continuación, reciben una etiqueta en el collar con un código QR, que sirve de ayuda en caso de pérdida y permite acceder al perfil genético. Si se encuentran heces de perro en la calle, se toma una muestra de ADN en el laboratorio, que se analiza y se asigna al animal correspondiente. Si el perro no está registrado, el sistema crea automáticamente un «retrato robot» con datos sobre sexo, raza y color para acotar la búsqueda.
Estas pruebas de ADN se realizan ahora semanalmente y la medida está surtiendo efecto: en Tordera, la cantidad de heces de perro en las calles ha disminuido considerablemente. En Arenys de Munt y Parets del Vallès, el comportamiento de muchos propietarios ha mejorado: el número de perros registrados allí se ha duplicado desde la introducción en 2016. En los municipios con ADN obligatorio, los propietarios descuidados fueron identificados en el 45% de los casos. Las multas por no recoger las heces de los perros pueden llegar a 500 euros. Cada vez más ciudades recurren a los análisis de ADN para fomentar la limpieza, la responsabilidad y la salud pública.