Este año ya se han anunciado varias cancelaciones de importantes conexiones ferroviarias con salida de Berlín. Las razones son de índole financiera: los costes son demasiado elevados y muchas rutas ya no se consideran económicamente viables. Esto incluye el singular tren cultural que conecta Berlín con Breslavia, por unos 27 euros y con una experiencia especial a bordo: música, lecturas y una pequeña selección de libros para tomar prestados. Por ello, para muchos es aún más decepcionante que el tren cultural sólo funcione hasta el 28 de diciembre de 2025. La situación es similar para el ÖBB Nightjet de Berlín a París, cuya cancelación ya estaba prevista en diciembre debido a los elevados costes. Sin embargo, ahora hay luz al final del túnel: una nueva decisión en la comisión parlamentaria podría asegurar, después de todo, el futuro de esta popular conexión ferroviaria nocturna.

A pesar de los precios relativamente altos de los billetes, la larga duración del trayecto y los frecuentes retrasos, el ÖBB Nightjet de Berlín a París es popular entre muchos pasajeros. El nuevo jefe de los ferrocarriles franceses, Jean Castex, explicó en una comparecencia en el Parlamento que la cancelación prevista de la conexión era uno de sus «primeros temas». Subrayó que quería trabajar para ampliar la red europea de trenes nocturnos, aunque ello supusiera un reto económico. La conexión Berlín-París se reintrodujo hace sólo dos años. Ahora, al igual que el Nightjet de Viena a París, volverá a suprimirse con el cambio de horarios de diciembre. El motivo es la anulación de las millonarias subvenciones estatales de Francia, que hacen que la operación siga sin ser rentable a pesar de la elevada demanda.
Aunque el nuevo jefe de la SNCF es partidario de volver a poner en marcha el Nightjet, es poco probable que siga funcionando cuando cambie el horario. Al mismo tiempo, crece la presión pública: una petición de la iniciativa Back-on-Track Europe ha recogido ya más de 60.000 firmas (en octubre de 2025) a favor del mantenimiento de la ruta. Aunque todavía no hay un plan de rescate concreto, el compromiso del nuevo jefe ferroviario y el fuerte apoyo de la opinión pública dan esperanzas. Sin embargo, Castex admite que una reapertura inmediata no es realista: los problemas económicos siguen siendo considerables. Así pues, las cosas se presentan sombrías para diciembre. Pero hay motivos para el optimismo a largo plazo: con voluntad política y presión ciudadana, el popular tren nocturno podría tener futuro después de todo.