Quien busca comida china en el barrio berlinés de Prenzlauer Berg suele acabar en locales de fusión de moda o en cadenas de comida rápida estandarizadas. Pero en la calle Greifenhagener Straße, a solo un paseo de la animada Schönhauser Allee, te espera el Mayflower, un restaurante (No es el Mayflower de los colonos) que va por otro camino: aquí reina la auténtica cocina tradicional china.
El Mayflower no es un lugar para ostentaciones ni adornos dorados. El interior es sencillo, casi familiar y agradablemente sin pretensiones. Lo mismo ocurre con la zona exterior. Se podría pensar que aquí no hay gran arte culinario, pero nada más lejos de la realidad. Porque precisamente esta sobriedad en la decoración parece centrar toda la atención en lo esencial: lo que ocurre en la cocina. El público es una mezcla de vecinos del barrio, la gran comunidad china de Berlín y entusiastas de la gastronomía que acuden expresamente al Mayflower en busca de las especialidades caseras.

Sabores auténticos, encanto rudo
La carta del Mayflower se lee como una declaración de amor a la diversidad de las cocinas regionales chinas. Aunque no faltan los clásicos como el pato crujiente o la ternera con cebolla, el verdadero punto fuerte son los platos que en otros sitios no encontrarás. Destacan especialmente los dim sum. Un plato con doce de estas delicias, salteadas o al vapor, cuesta 13,90 €. Cada empanadilla es una declaración de amor a la cocina china. Además, la textura es impresionante, algo que los productos industriales nunca podrían igualar. La panceta de cerdo se guisa al estilo «Mao», queda tierna como la mantequilla y se sirve en una salsa intensa y aromática: una delicia imprescindible para los amantes de la carne.
El servicio en el Mayflower es Berlín en estado puro. A veces un poco brusco, a veces muy eficiente y de vez en cuando un poco desorganizado. Si buscas la perfección, este no es tu barrio. En los meses de verano, la terraza de esta tranquila calle lateral es el lugar perfecto para observar el ajetreo del barrio mientras te tomas un té de jazmín o una cerveza fresquita. El restaurante también es especialmente atractivo por su menú de mediodía, rápido pero de gran calidad, muy apreciado en el barrio.

La consistencia que se puede saborear
El Mayflower demuestra que la autenticidad y la constancia tienen un gran valor en la vertiginosa escena gastronómica berlinesa. Es un restaurante para todos aquellos que buscan el auténtico sabor de China sin tener que subirse a un avión. Quien se acerque a Prenzlauer Berg debería traer hambre y, si lo desea, una predilección por el picante auténtico.