Ahora que por fin los días se alargan y se empiezan a notar los primeros días de verano en Berlín , también se inaugura la temporada de baño. Aunque todavía hace un poco de frío para bañarse en los lagos más bonitos de Berlín y sus alrededores, están disponibles todo el año para una excursión a la naturaleza. El lago Griebnitzsee es, además, un lugar cargado de historia. Aquí no solo pasearás a lo largo de la antigua frontera, sino que también podrás admirar villas y parques de fama mundial.
Un lago para la alta sociedad

El estrecholago Griebnitzsee, con forma de L, mide unos tres kilómetros de largo. Se encuentra en un canal glaciar y limita al norte con el barrio berlinés de Wannsee y al sur con Potsdam-Babelsberg. Gracias a esta ubicación, el lago también sirve como escaparate arquitectónico de la alta sociedad alemana.
A principios del siglo XX, industriales, banqueros y estrellas de cine como Marlene Dietrich o Heinz Rühmann se instalaron aquí en villas que bien merecen una visita. Durante la Conferencia de Potsdam de 1945, los jefes de Estado de las potencias vencedoras —Truman, Churchill y Stalin— residieron aquí.
Sin embargo, con la construcción del Muro de Berlín en 1961 , el lago Griebnitzsee se convirtió en una frontera mortal: la orilla del lado de Brandeburgo era zona restringida, y el muro fronterizo discurría en parte directamente por los jardines de las villas. No fue hasta después de 1989 cuando los senderos de la orilla volvieron a abrirse al público, lo que sigue provocando disputas legales con los propietarios de los terrenos hasta el día de hoy.
Recorrido por las villas desde el agua

Hoy, un largo paseo a pie o en bicicleta por el camino de la orilla te lleva a descubrir obras maestras arquitectónicas como la Villa Schöningen o la Villa Truman. También puedes admirar los alrededores directamente desde el agua, por ejemplo, en una excursión en barco. El alquiler de embarcaciones de la estación de S-Bahn de Griebnitzsee te ofrece canoas y kayaks.
Desde allí podrás contemplar las fachadas traseras de las villas, ver los restos de las instalaciones fronterizas y disfrutar de las vistas hasta el castillo de Babelsberg y el puente de Glienicke. Por cierto , el lago Griebnitzsee no es muy adecuado para bañarse debido a que la calidad del agua suele ser mala .
Y si quieres impresionar con tus conocimientos durante la visita: el nombre del lago proviene del eslavo «grib»,que significa «seta», y «(n)ica», que significa «lugar». ¿Qué tal una caminata por el «lugar de las setas»?