«Tenemos el modelo de reciclaje más eficaz del mundo»: en Alemania se recicla el 80 % de todos los residuos y casi todas las botellas se recuperan mediante máquinas expendedoras de depósitos.
Tu sistema demuestra lo bien que pueden funcionar juntos la separación de residuos, unas normas claras y pequeños incentivos económicos para devolver grandes cantidades de residuos al ciclo y ahorrar recursos.
Algunas cosas funcionan en Alemania de una manera muy particular, y el sistema de reciclaje es sin duda una de ellas. Casi ningún otro país ha desarrollado un sistema tan coherente y sofisticado, que se diferencia claramente de muchos otros países del mundo. El sistema alemán de depósito y separación de residuos se considera a menudo uno de los modelos de reciclaje más eficaces a nivel internacional. En consecuencia, Alemania es uno de los países con las tasas de reciclaje más altas del mundo. Gracias a los contenedores de basura codificados por colores, la denominada responsabilidad del fabricante y un sistema de depósito muy consolidado, se reciclan grandes cantidades de materiales y casi todos los envases de bebidas vuelven al ciclo.
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En Alemania se recicla entre el 65 % y el 67 % de los residuos municipales, lo que convierte al país en uno de los líderes de Europa. En el caso de algunos materiales, las tasas son incluso mucho más altas: entre el 80 % y el 90 % del vidrio se recicla, mientras que los metales como el aluminio alcanzan en algunos casos tasas de reciclaje de hasta el 95 %. También se recoge y recicla o transforma una gran parte de los envases de plástico.
Una razón importante para estas altas cifras es el sistema alemán de separación de residuos, en el que los residuos domésticos se clasifican en diferentes contenedores en los hogares. En la mayoría de las ciudades hay contenedores codificados por colores que recogen diferentes tipos de residuos. En el contenedor amarillo o en la bolsa amarilla se depositan los envases de plástico, metal o materiales compuestos, mientras que el contenedor azul está destinado al papel y al cartón. Los residuos orgánicos, como los restos de comida o los residuos de jardín, se depositan en el contenedor marrón, y todo lo que no se puede reciclar se desecha como residuo residual en el contenedor gris o negro.
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Además, el llamado sistema de depósito desempeña un papel decisivo en el reciclaje en Alemania. Al comprar muchas bebidas, se cobra un depósito de entre 8 y 25 céntimos por botella o lata. Estos envases vacíos pueden devolverse posteriormente en supermercados o tiendas de bebidas en máquinas expendedoras especiales. Allí se reconocen automáticamente, se recogen y se reembolsa el importe del depósito. Gracias a este sistema, se devuelve entre el 97 % y el 98 % de las botellas y latas sujetas a depósito, lo que se considera especialmente eficaz a nivel internacional.
Otro componente central del sistema es la responsabilidad ampliada del fabricante. Las empresas que ponen en circulación envases deben participar en los costes de recogida y reciclaje. Esto financia una gran parte de la infraestructura de reciclaje y garantiza que los envases se procesen de la forma más respetuosa posible con el medio ambiente.