Si supiéramos qué joyas arquitectónicas, paisajísticas e históricas nos esperan a las puertas de Berlín, probablemente haríamos excursiones a los alrededores con mucha más frecuencia. Cuando la fiebre hollywoodiense de la Berlinale, el bullicio de los estrenos y las últimas exposiciones digitales de la capital se vuelven insoportables, Brandeburgo ofrece los refugios más hermosos. Desde el balneario más antiguo del estado federado hasta las proverbiales «puertas del cielo», cada uno de estos pueblos , más bien pequeños , cuenta su propia e impresionante historia. Y hoy queremos presentarles un nuevo favorito en esta lista: Neulietzegöricke, probablemente el conjunto de pueblos más simétrico de Brandeburgo, fundado en el siglo XVIII bajo Federico II.

Neulietzegöricke está considerado el pueblo colonial mejor conservado de Oderbruch. En el marco del proyecto de drenaje, se diseñó de forma estrictamente simétrica, con una amplia calle principal, parcelas del mismo tamaño, casas de entramado de madera uniformes y una iglesia situada en el centro. Este orden no es casual, sino expresión de una planificación estatal ilustrada: bajo Federico II, la tierra recién ganada debía utilizarse de forma económicamente eficiente. Para ello, se asentó de forma selectiva a colonos de diferentes regiones, entre otras, del Palatinado y de Wurtemberg.
En el siglo XVIII, el Oderbruch era todavía en gran parte terreno pantanoso. Solo gracias a un gigantesco proyecto de drenaje se pudo cultivar el paisaje. El objetivo era ganar más tierras de cultivo, fortalecer la economía interna y fomentar el crecimiento demográfico. Neulietzegöricke surgió en este contexto como uno de esos «pueblos modelo», casi como un experimento prusiano al aire libre.

Hoy en día, las típicas casas coloniales con entramado de madera caracterizan el paisaje del pueblo, junto con una iglesia situada en el centro, tejados de paja y tejas y un conjunto extraordinariamente armonioso. El pueblo está en gran parte protegido como monumento histórico y ha conservado su estructura histórica. El ambiente es tranquilo, casi meditativo. En los últimos años, numerosos artistas y personas que buscan conscientemente la vida en el campo han restaurado cuidadosamente las casas y han insuflado nueva vida al lugar. Neulietzegöricke no es un lugar turístico muy concurrido, y precisamente ahí reside su encanto. Es ideal para hacer excursiones en bicicleta por el Oderbruch, para la fotografía o para una escapada de fin de semana desde Berlín.