Museo de arte, museo al aire libre medieval o zona de fábricas de ladrillos: si quieres descubrir lugares de interés histórico y cultural, en Berlín y sus alrededores tienes un montón de opciones. ¿Pero sabías lo variada que es realmente la oferta? Incluso los fans de los murciélagos encontrarán lo que buscan: en pleno parque natural de Märkische Schweiz hay una finca histórica en cuyos terrenos se encuentra hoy el único museo de murciélagos de Alemania.

El museo combina la protección de la naturaleza, de las especies y del patrimonio y ofrece una visión fascinante del mundo de los murciélagos, así como de la historia de una antigua bodega de hielo que hoy sirve de refugio de invierno protegido para estos animales. El museo está en la pequeña localidad de Julianenhof, en el municipio de Märkische Höhe, a unos 70 kilómetros al este de Berlín. Su tranquila ubicación, en pleno Parque Natural de Märkische Schweiz, hace que la visita sea especialmente atractiva y se pueda combinar perfectamente con una ruta de senderismo o una excursión por los alrededores.
El corazón del museo es la histórica bodega de hielo de la antigua finca. Esta construcción subterránea data del siglo XIX y, con una altura de unos cinco metros y una superficie de casi 40 metros cuadrados, es una de las bodegas de hielo históricas más grandes de Brandeburgo. Gracias a sus muros exteriores, de hasta 1,85 metros de grosor y con cámaras de aire integradas, aquí se podía almacenar hielo hasta dos años, mucho antes de que existieran los frigoríficos eléctricos. Hoy en día, la bodega de hielo restaurada sirve de refugio de invierno protegido a numerosas murciélagos y, al mismo tiempo, forma parte de una exposición sobre técnicas históricas de refrigeración. Aquí los visitantes descubren cómo se refrigeraban los alimentos antiguamente sin electricidad y qué técnicas tan complejas se necesitaban para ello.

La historia del museo empezó en 1992, cuando unos ecologistas descubrieron un raro murciélago mops en la bodega de hielo, que por entonces estaba a punto de derrumbarse y llena de basura. Este hallazgo dejó claro lo valioso que es este edificio como refugio de invierno para los murciélagos. A raíz de ello, la NABU tuvo la idea de restaurar la finca histórica y crear aquí un museo dedicado a la protección de los murciélagos. Desde 1998, el recinto se fue rehabilitando poco a poco y, finalmente, se inauguró en 2006 como Museo Internacional de los Murciélagos.
Además de la bodega de hielo, el museo ofrece muchas otras atracciones. En el antiguo establo, varias exposiciones te informan sobre las especies de murciélagos autóctonas, su modo de vida y su investigación. Además, hay exposiciones fotográficas temporales, piezas históricas y una gran colección de cajas para murciélagos de todo tipo procedentes de todo el mundo. En los terrenos exteriores, un jardín de murciélagos, un jardín del museo y un granero histórico de los colonos te invitan a explorarlos.