Desde hace tiempo, en Berlín es fácil encontrar los trópicos cada verano, al menos si nos fijamos en el termómetro. Pero si en otras épocas del año echáis de menos el sol, las palmeras y el ambiente tropical , ¡estos lugares os ofrecen la ilusión perfecta!
Los trópicos en Brandeburgo

La respuesta más obvia es la número uno: Tropical Islands, en Krausnick (Brandeburgo), atrae a los amantes del sol y de los trópicos con varias zonas temáticas. Las casas del sudeste asiático y de la Polinesia le dan ese ambiente tan especial al pueblo tropical, mientras que un poco más allá te espera el mar del Sur con 200 metros de playa de arena y una temperatura del agua de 28 °C (en la laguna llega incluso a los 32 °C).
Los trópicos en Dahlem

El Gran Invernadero Tropical, declarado monumento histórico, es el símbolo del Jardín Botánico de Dahlem y, con sus 30 metros de altura, ofrece una imagen bastante fiel de una selva tropical. La mitad derecha del invernadero alberga plantas tropicales de África, Asia y Australia, mientras que la izquierda está dedicada a las Américas. Una de las plantas más impresionantes que crecen aquí no es un árbol, sino un bambú de 26 metros de altura y nada menos que 15 cm de diámetro.
Biosfera de Potsdam
Plataneros, arbustos de vainilla y, además, 140 especies animales, desde monos de mechón blanco y cobayas salvajes hasta iguanas y camaleones, pueblan la biosfera. En el invernadero de mariposas revolotean por el aire unas 80 especies de estos coloridos insectos: este mundo tropical cerca del palacio de Sanssouci merece una visita, sobre todo para las familias.
Jardín balinés en los Jardines del Mundo

La tercera casa tropical: además de los jardines chino, coreano y japonés, en Marzahn te espera el jardín balinés para los amantes de las plantas. El Jardín de las Tres Armonías (Tri Hita Karana) está completamente rodeado por el pabellón tropical y debe su llamativo nombre a que, según la concepción balinesa, los dioses, los demonios y los humanos deben vivir en armonía. Encontrarás pura armonía en sus terrazas de arroz, matorrales de hibiscos, orquídeas, helechos y palmeras.

El Vabali, en Moabit, te transporta nada más entrar en sus instalaciones directamente a los trópicos, donde reinan la tranquilidad y la relajación absolutas. Aquí podrás desconectar de las preocupaciones del día a día como nadie y recuperarte en piscinas, saunas, masajes y jacuzzis, todo ello con un ambiente tropical.