Hay muchos palacios en Berlín y sus alrededores. La capital cuenta con una larga y agitada historia, que se refleja en diversos lugares de interés. El Palacio de Königs Wusterhausen, al sureste de Berlín, es uno de ellos. Encarnan como pocos la transición de Prusia de un modesto electorado a una potencia militar europea.
Mientras que otros palacios de la región alardean de adornos dorados, este pabellón de caza destaca por su sencillez y funcionalidad. Era la residencia favorita declarada del «rey soldado» Federico Guillermo I, quien aquí, lejos de la rígida ceremonia de la corte berlinesa, cultivaba su ideal de una vida disciplinada y práctica.
Cerveza y cigarrillos en el castillo

La historia del castillo de Königs Wusterhausen está indisolublemente ligada a la personalidad de Federico Guillermo I. Cuando recibió la finca como regalo en 1698, siendo príncipe heredero, organizó aquí el famoso «Tabakskollegium»: una reunión nocturna de consejeros y oficiales en la que se discutía de política y asuntos militares entre cigarrillos y cerveza. Más tarde, solía pasar aquí el tiempo con su familia de agosto a noviembre.
También para su hijo, el futuro Federico el Grande, Königs Wusterhausen fue un lugar determinante, aunque a menudo doloroso, en su educación. Las estrictas normas y el adiestramiento militar de su padre sentaron aquí las bases de la futura disciplina del Estado prusiano.
Vivir como en el siglo XVIII

Hoy en día, en el castillo de Königs Wusterhausen puedes vivir un auténtico viaje en el tiempo a principios del siglo XVIII . En el interior del castillo, las estancias se han reconstruido de la forma más fiel posible al original. Incluso se pueden ver los cuadros pintados por el propio rey y el mobiliario sencillo. Todo refleja su estilo de vida ascético. Puedes comprar las entradas en la página web por 8 euros. ¡Además, aquí se celebran eventos con frecuencia!
Merece especialmente la pena visitar el salón de fiestas, donde se reunía el Colegio del Tabaco. Y tras la visita, el cuidado jardín del castillo invita a dar un relajante paseo. Aquí se encuentra el punto de partida hacia la pintoresca región de los lagos de Dahme. Así que, si después de tanta cultura te apetece un poco más de naturaleza, aquí empieza la excursión perfecta para pasar el día.
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