Si buscas el idílico paisaje de Brandeburgo, hay un nombre que no puedes pasar por alto: Linum. Este pequeño pueblo del Luch, en la región de Havelland, situado a una hora en coche al noroeste de Berlín, lleva con orgullo y razón su apodo de «pueblo de las cigüeñas». Cada primavera, el lugar se convierte en una de las colonias de cigüeñas más importantes de Alemania y cautiva tanto a los amantes de la naturaleza como a los fotógrafos.
Linum: donde tienen su hogar las cigüeñas de Brandeburgo

En cuanto los primeros rayos cálidos del sol tocan la tierra en marzo y abril, las cigüeñas blancas regresan de sus cuarteles de invierno en África. En Linum encuentran las condiciones ideales: en casi uno de cada dos tejados se alzan enormes nidos, que a menudo llevan décadas en uso. Es un espectáculo fascinante observar a estas majestuosas aves construyendo sus nidos, aterrizando a toda velocidad en las chimeneas o haciendo su característico golpeteo de bienvenida.
Especialmente en mayo y junio hay mucha actividad, cuando nacen las crías y los padres las alimentan sin descanso con comida de los prados húmedos de los alrededores. Con un poco de paciencia y unos prismáticos, se pueden ver las cabecitas peludas de los polluelos asomando por el borde del nido.
Conservación de la naturaleza y puro descanso

El centro de interés para los visitantes es el Centro de Conservación de la Naturaleza de NABU. Aquí descubrirás todo sobre el modo de vida de las cigüeñas. Además, conocerás la importancia ecológica de la zona de estanques de Linum. Los estanques piscícolas colindantes son un auténtico paraíso para las aves. No solo sirven de hogar a las cigüeñas. También el águila pescadora, la garza real y el pato de los pantanos encuentran aquí un refugio.
Un paseo por los estanques es sinónimo de pura relajación. Aquí, el paisaje llano y extenso de Brandeburgo se muestra en su faceta más apacible. Si quieres completar tu visita con una experiencia culinaria, en el pueblo encontrarás restaurantes con encanto y tiendas de productos locales. Estos ofrecen especialidades regionales como pescado fresco o pasteles caseros.
Una excursión para cada estación
Incluso se marchan las cigüeñas a finales del verano, Linum sigue siendo un imán. En otoño, decenas de miles de grullas y gansos salvajes toman el relevo. Utilizan los estanques como lugar de descanso y convierten el cielo sobre el Luch en un cuadro lleno de vida.
Linum es mucho más que un simple destino turístico. Aquí puedes sentir de cerca el profundo vínculo entre el ser humano y la naturaleza. Ya sea como excursión de un día desde Berlín o como parada en tu ruta en bicicleta por el Havelland, el pueblo de las cigüeñas es una experiencia inolvidable para toda la familia.