Entre bastidores del mar de luces más espectacular de Berlín: una mirada exclusiva al enorme esfuerzo que hay detrás de los conciertos a la luz de las velas
En Candlelight in Berlin se desembalan, colocan y encienden una a una hasta 30 000 velas: ¡descubre aquí qué hay detrás del impresionante escenario de esta popular serie de conciertos!
Seguro que ya conocéis Candlelight en Berlín: ese suave resplandor de innumerables lucecitas que os acompaña durante una velada musical llena de ambiente. Pero, ¿os habéis preguntado alguna vez cuántas velas son las que crean realmente ese ambiente? Son muchas más que unas pocas: dependiendo del evento, entre 5.000, 15.000 o incluso hasta 30.000 velas iluminan los lugares más bonitos de la ciudad y los convierten en un impresionante mar de luces.
Lo que a primera vista parece tan sencillo y romántico es, en realidad, el resultado de una planificación minuciosa. Incluso antes de que suenen las primeras notas, un equipo experimentado se encarga de transformar el espacio, con mucho esfuerzo, en un escenario fascinante lleno de luz y música.
El montaje: donde empieza la magia
Lo primero es desembalar numerosas cajas llenas de velas LED. A continuación, se organiza el espacio: en el suelo se crean filas ordenadas, líneas curvas resaltan los caminos e incluso los rincones más recónditos se iluminan con pequeños grupos de luces. Cada vela se coloca estratégicamente para que pueda desplegar todo su efecto.
Una vez terminada la disposición, llega el momento en el que todo cobra vida: se enciende una vela tras otra hasta que la luz se extiende por toda la sala y la baña en un resplandor cálido y uniforme. En lugares especiales como la iglesia del Apóstol Pablo, las líneas de luz recorren las paredes y resaltan la arquitectura de forma impresionante: una vista que te cautiva al instante.
Entre 15 000 y 30 000 velas crean un efecto similar al de un océano de pequeños puntos de luz y hacen que los lugares de celebración más emblemáticos de Berlín brillen con un esplendor totalmente nuevo.
Cuando se apagan los últimos aplausos, se instala una calma especial. Mientras tú aún dejas que la música resuene, detrás del escenario ya empieza el desmontaje. Las luces se van apagando poco a poco, se despejan los pasillos y cada vela se vuelve a colocar cuidadosamente en su caja. Paso a paso, la atmósfera mágica desaparece hasta que la sala vuelve a su estado normal.
Pero en el próximo concierto, todo vuelve a empezar. Con el mismo esmero, las velas se vuelven a sacar de sus cajas, se colocan y se encienden. Así que la próxima vez que vayas a un concierto a la luz de las velas en Berlín, vale la pena detenerse un momento y apreciar conscientemente ese juego de luces tan especial, porque detrás de cada llama hay una dedicación que hace que la experiencia musical sea aún más intensa.
Esta rave de 30 horas en Berlín te ofrece este fin de semana discotecas, actuaciones y un dormitorio temporal con cama reservada en la antigua central térmica