En primavera, a todos nos apetece salir a la naturaleza y a los antiguos pueblos de Brandeburgo. Anhelamos tranquilidad y recogimiento para poder disfrutar después, con renovadas energías, de todas las cosas maravillosas que Berlín nos ofrece.
Pero para encontrar estos lugares de ensueño, ni siquiera tenéis que salir de Berlín. En este segundo de tres artículos, viajamos juntos a la época del pintor y arquitecto berlinés Karl Friedrich Schinkel. Aquí podéis leer el primer artículo de la serie.
Entre la realidad y la fantasía: estos pintorescos lugares los creó Karl Friedrich Schinkel

Ya en la época de Schinkel (1781-1841), la gente prefería relajarse en el campo de Brandeburgo antes que pasar el tiempo en la ciudad. Artísticamente, esto se plasmó en el movimiento romántico. Uno de sus grandes pintores fue Schinkel.
Pero hay algo especial: mientras otros se conformaban con la pintura, Schinkel se convirtió, en la segunda mitad de su vida, en el gran arquitecto de Berlín. ¡Así que pudo llevar a la práctica las ideas de sus cuadros!
Partiendo de las ensoñaciones de sus pinturas románticas, Schinkel creó en Berlín obras maestras góticas y neoclásicas. ¿No os recuerda esta increíble vista de la pintura «Paisaje con peregrino» (véase arriba) a una mezcla del castillo de Glienicke y las arcadas neoclásicas del Altes Museum con sus 18 imponentes columnas jónicas? ¡Schinkel es el responsable de ambos edificios!
El recorrido definitivo por Mitte dedicado a Schinkel: estos son los edificios que el pintor y arquitecto construyó en Berlín

Si queréis ver todo lo posible de Schinkel de una sola vez, lo mejor es empezar por el ya mencionado Altes Museum y su Lustgarten en la Isla de los Museos. Desde allí, cruzad el puente Schloßbrücke, obra de Schinkel (¡podéis explorar este y muchos otros puentes en este paseo especial en barco!), y haced una parada en la Neue Wache. Aquí girad de nuevo hacia el Spree y pasad por el monumento a Schinkel, con vistas a la antigua Academia de Arquitectura ( lamentablemente destruida).
Luego os dirigís hacia la preciosa iglesia de Friedrichswerder. ¡Merece mucho la pena echar un vistazo al interior! Por último, nos dirigimos a la Konzerthaus, para muchos la obra maestra de Schinkel. (Aunque, claro, eso es discutible…) Arriba, en la imagen de portada, podéis ver parte del diseño original de Schinkel superpuesto sobre el edificio actual.
Un pequeño consejo: la Konzerthaus es el lugar perfecto para terminar vuestro recorrido por la ciudad de Schinkel. ¡Porque aquí podéis pasaros por la Catedral Francesa (justo al lado) y terminar el día con un maravilloso concierto en un ambiente romántico!