¿Sabías lo cerca que están algunos tesoros arquitectónicos de Berlín? Hay muchísimo por descubrir: desde castillos ocultos como el de Marquardt, que en «Spencer» sirvió de doble para la residencia real británica de Sandringham, hasta complejos que se hicieron famosos gracias a parejas de artistas alemanes. Aquí se unen la belleza arquitectónica y la importancia histórica para crear destinos turísticos especiales. Hoy os traemos otro lugar destacado de Brandeburgo: la Neue Hakeburg es uno de los lugares más impresionantes y, al mismo tiempo, más misteriosos de los alrededores de Berlín.

Situada en lo alto del Seeberg, la Neue Hakeburg ofrece unas vistas espectaculares sobre el lago Machnower See y la reserva natural circundante: un escenario que casi parece sacado de una película. La Hakeburg se construyó entre 1906 y 1908 como residencia nobiliaria para la familia von Hake. El arquitecto Bodo Ebhardt diseñó una mansión con aspecto de castillo en estilo neorrománico, que se concibió deliberadamente con un aire histórico y monumental. Ya desde fuera, el edificio parece una fortaleza medieval, aunque en realidad es un producto de la época guillermina.
Su agitada historia comenzó solo unas décadas más tarde. Durante la época nazi, la Hakeburg fue vendida a la Reichspost y sirvió como centro de investigación estrictamente protegido, en el que se trabajaba, entre otras cosas, en tecnología de radio, aeronaves y comunicaciones militares, en parte con la participación de estructuras de las SS.

Tras la Segunda Guerra Mundial, su uso cambió radicalmente: a partir de 1948, la Hakeburg se convirtió en la escuela superior central del SED, una cantera de cuadros en la que se formaba a la élite política de la RDA. El recinto estaba estrictamente vigilado y desempeñó un papel importante en la construcción ideológica del Estado.
Más tarde, el edificio se reconvirtió en una exclusiva casa de huéspedes del Gobierno de la RDA . Durante esa época, se alojaron aquí invitados de Estado internacionales como Fidel Castro, Nikita Khrushchev y Mijaíl Gorbachov, lo que convirtió a Hakeburg en un escenario de la política mundial.
Hoy en día, el edificio se encuentra en plena transformación: un grupo de inversores planea su rehabilitación respetando su carácter monumental y su conversión en viviendas de alta calidad. Al mismo tiempo, la Hakeburg sigue siendo para muchos un lugar especial que —al menos desde fuera y en algunas partes de los alrededores— sigue siendo accesible y, por ello, tiene fama de ser un «lugar abandonado legal».