La historia de Berlín se encuentra en muchos lugares de la ciudad. Desde uno de los que fuera el mayor aparcamiento de varias plantas de Europa hasta los antiguos grandes almacenes Quelle de los años 70: ambos se han transformado entretanto en modernos centros gastronómicos, culturales y de eventos. Entre los ejemplos más interesantes de esta transformación se encuentra también el antiguo matadero central. El complejo, inaugurado en 1881, surgió como respuesta a los retos higiénicos de la ciudad de Berlín, que crecía a un ritmo vertiginoso hasta convertirse en una metrópolis de millones de habitantes.

En aquella época todavía existían numerosos mataderos privados pequeños en la ciudad. Con el nuevo matadero central se pretendía centralizar el suministro de carne y organizarlo de forma mucho más higiénica. Las instalaciones se construyeron siguiendo las ideas del médico Rudolf Virchow y los planos del concejal de Urbanismo de Berlín, Hermann Blankenstein. Ya desde su inauguración, el recinto impresionó por su enorme tamaño. Al principio abarcaba unas 37 hectáreas, pero más tarde la superficie se amplió a unas 50 hectáreas . Así, el matadero se convirtió en una de las instalaciones más grandes de su tipo en Europa.
Solo en su primer año de funcionamiento se procesaron aquí más de 126 000 bovinos, casi 393 000 cerdos, unos 112 000 terneros y más de 650 000 carneros. Estas cifras ponen de manifiesto la enorme importancia del lugar para el abastecimiento de la capital. Para poder transportar las enormes cantidades de animales, el recinto contaba con unos 15,5 kilómetros de vías férreas propias. En las rampas para el ganado se podían descargar varios trenes de mercancías al mismo tiempo. La actual estación de S-Bahn de Storkower Straße se llamaba originalmente «Zentralviehhof» (mercado central de ganado) y, por eso, sigue recordando hasta hoy la historia de la zona.
Durante la Segunda Guerra Mundial, alrededor del 80 % de las instalaciones quedó destruido. Sin embargo, el lugar siguió siendo una parte importante de la industria cárnica berlinesa incluso después. No fue hasta 1991 cuando se cerró definitivamente el matadero.

Tras su cierre, comenzó uno de los mayores proyectos de desarrollo urbano de Berlín. En lugar de derribar los edificios históricos, se conservaron muchas de las naves de ladrillo protegidas como monumentos y se les dio un nuevo uso. La antigua zona industrial se transformó en la actual zona de desarrollo Alter Schlachthof, con viviendas, restaurantes, cafeterías, oficinas, empresas creativas y amplias zonas verdes.
Hoy en día, en el centro del barrio se encuentra el parque Hermann-Blankenstein. Este espacio verde de unas 5,1 hectáreas integra la llamativa estructura de acero de la antigua sala de subastas de carneros, que hoy se eleva sobre el parque como una enorme escultura industrial y es una de las reliquias más insólitas de la historia industrial de Berlín.
La característica arquitectura de ladrillo sigue recordando el pasado industrial del lugar. Al mismo tiempo, la gastronomía moderna, los proyectos de vivienda urbana y las empresas creativas marcan el carácter del barrio. Es precisamente este contraste entre la arquitectura industrial histórica y la cultura urbana contemporánea lo que hace que la zona sea hoy tan especial.